Cultura Pop, Experiencias de vida, Food 4 Thought, musica

EP049: Disco!

Bueno pues al término de septiembre me tocó ir a ese baile que hacen una vez al mes en Monterrey llamado “Rolando los Años”. Diseñado para personas que gustan de la música disco principalmente con algunos toques de ochentas y noventas ocasionales. Se lleva a cabo en un local super amplio en el que cualquier quinceañera o novia le gustaría su evento sucediera.

rolando los años

Soy un fan confeso de este placer culposo desde hace varios años ya, la música Disco es mi debilidad y con todo y rodilla en recuperación no pude resistirme a “ponerle fuego a la pista” como se decía antes en aquel programa llamado “Fiebre del 2” con Fito Girón y Chela Braniff. Este era de alguna manera el “Soul Train” mexicano y sucedía en un estudio que simulaba la pista de baile del “Odissey” en la cual Tony Manero nos mostraba sus mejores pasitos disco.

fever night

fiebre del dos

fiebredel dos

Aunque yo tenía tan sólo 8 años de edad cuando la música Disco estaba en su apogeo y por ende no podía visitar ningún lugar así, o incluso ver la película de “Fiebre de Sábado por la Noche” en el cine, yo veía de pronto imágenes y escuchaba la música y mi mente viajaba en total imaginación infantil y magia musical. El disco LP de esa película fue de mis primeras posesiones individuales de niño y fue comprado TRES veces a lo largo de mi vida: dos veces en vinyl y una en CD. El primero lo puse tantas veces que al final tan pronto ponía yo la aguja de la tornamesa encima del disco y se corría toda hasta el final del lado ya del desgaste de esos surcos. Ese disco venía en formato doble y era un álbum, o sea, se podía abrir para desplegar todas las fotos alusivas a la película. Era un viaje mental para un chavito como yo que sólo podía imaginar cómo sería bailar ahí. En verdad no pensaba uno para nada en el factor alcohol, drogas o sexo inherente al movimiento musical que el Disco representaba. Yo sólo quería estar ahí, ver esas luces en el techo y sobre todo en la pista, caminar en esas luces como si flotara en una extravagancia escénica y siempre con Donna Summer cantando “Last Dance” o “Bad Girls”. Ese fue mi sueño nunca hecho realidad en un local así. Yo no vi “Fiebre de Sábado por la Noche” sino hasta que tuve unos 15 años y tuve que ir a verla a un cine de esos que sólo tenían una pantalla de proyección y por ende, ya no existen. Al día de hoy la he visto unas 20 veces sin duda. Así que cuando he ido a este baile que comento, pues simplemente la música se apodera de mi, no me importa si hay o no alcohol para beber, yo sólo quiero bailar. Pocas veces he ido acompañado, pero a quienes les ha tocado ir conmigo no me dejarán mentir al decir que simplemente no paro de brincar y bailar toda la noche. Y de pronto creo que ya no se puede poner mejor y ¡zas! otra rolita aún mejor me quita mi momento de descanso.

En algún momento tuve un álbum doble salido de una grabación en directo desde el mismísimo Studio 54. Era un mix non-stop y tenía las canciones que se me quedaron para siempre en la médula: “Instant Replay” de Dan Hartman, “In the Bush” de Musique, “I love the Night Life” de Alicia Bridges (que siempre pensé que era negra, ¡qué voz!), “Ring my Bell” de Anita Ward y claro, “I will survive” de la fabulosa Gloria Gaynor. Así que tuve en total 4 álbumes de los que disfrutaba cada canción y todas sus imágenes en el interior: Los ya mencionados “Fiebre de sábado por la noche” (el cual incluye mi canción favorita de la época, la inigualable “If I can’t have you” de Ivonne Elliman) y “A night at Studio 54” y también el de las películas “Thank God it’s Friday” y “Vaselina”, que aunque este último no era música Disco, era igualmente bailable y divertido.

Cómo me gustaría que hoy fuera así de nuevo, música alegre y desenfadada. Lo que veo hoy son cosas que buscan o hacer enojar o hacer brotar deseo sexual artificial. Pero bueno, supongo que de eso se trata el cambio de los tiempos y como en esa película y su track homónimo de presentación, gracias a Dios es viernes cuando Rolando los Años sucede porque así todo el día sueño y me preparo y me recargo de energía y vaya que vale la pena cada minuto. Me encanta que la gente que asiste no va a ahí a juzgar a nadie, sólo a divertirse y a pasarla bien. Nunca he presenciado una sola bronca o situación inusual porque todos estamos o bailando o viendo bailar.

Para mi, las canciones que siempre serán parte de mi soundtrack personal de esta época: “I’m coming out” de Diana Ross, “I feel love” de Donna Summer, “Fever Night” de los BeeGees, “Heaven must have sent you” de Bonnie Pointer, “Heart of Glass” de Blondie, “Your Love” de Lime, “Hit ‘N Run Lover” de Carol Jiani y “Designer Music” de Lipps Inc.; entre muchas otras. Pero eso sí, cada que las escucho obtengo una sonrisa instantánea. Todos mis LP’s de colección que tenía fueron un día regalados sin mi consentimiento un inadvertido día lo cual me entristeció muchísimo pero al menos esa nostalgia prevalece al escuchar mis CD’s o el Spotify con todos mis éxitos preferidos. Supongo que frecuentemente la vida se trata de sentir nostalgia y luego alegría de los bellos recuerdos que conforman tu copyright personal, con derechos muy, pero muy reservados.

Dedicado para mis aliados Disco Lovers, you know who you are…

diana ross

beegees

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EP048: ¡Ya llegó el Mariachi!

MARIACHI VARGAS1

No me acuerdo bien desde cuándo pero de repente como que me empezó a gustar la música de mariachi. ¿Rupturas amorosas y desencantos? ¿Enamoramientos y amarres? Qué sé yo, sin embargo, sospecho que tiene que ver un poco con ser mexicano. En serio, ¿qué hace que de pronto estas canciones nos lleguen tan fuerte y directo?

No tengo una respuesta específica pero de que el amor y el desamor tienen mucho que ver, eso que ni qué. Yo normalmente catalogo las canciones como de Lado A y de Lado B. Canciones Lado A son aquéllas que incitan, son una invitación provocadora a vivir una delicia, canciones que justifican la idea de que la tentación se quita nada más cayendo en ella. Puedo citar como ejemplo de canciones Lado A algunas como “Vieras cuántas ganas tengo”, “Si nos dejan”, “Entrega Total”, “Mujeres Divinas”, “Hermoso Cariño”, “Por Amor”.

En las canciones Lado B es donde la tristeza y el despecho encuentran su hogar. En estas composiciones el engañado, el desplazado, el mal herido encuentra su resguardo, casi siempre acompañado de una botella. Es interesante ver cómo las canciones Lado B son más abundantes que las de Lado A. El desamor tiende a proliferar y pocos le cantan a la júbilo de sentirse enamorados. Mientras tanto, la desgracia de un amor mal pagado tiene más frecuencia que los accidentes de glorieta. En el Lado B nos encontramos dos modalidades: las canciones de odio y despecho que encierran mucha ira, mucho rencor y todo el odio jarocho que un amante pueda juntar en su corazón al ser desplazado o maltratado. Prácticamente todo el repertorio de Lupita D’Alessio o Paquita La del Barrio representan perfecto esta idea. La otra categoría de canciones Lado B son aquéllas que te adentran en una profunda tristeza y melancolía que simplemente impiden que el alma herida acepte la realidad a consecuencia de sus propios errores o peor aún, de la maldita indiferencia. Aquí se pone buena la cosa porque los ejemplos de esta modalidad son en extremo llegadores a su simple mención, no digamos a su escucha: “La Diferencia”, “Se me olvidó otra vez”, “De un mundo raro”, “No discutamos”, y mejor ahí lo dejo porque se me va el escrito a mil palabras. Yo creo que José Alfredo Jiménez se emborrachaba al escuchar sus propias canciones. Es más, seguro cada composición era una excusa para tomar más.

A todo esto, debo decir que ser mexicano te permite absorber una canción Lado A o Lado B indistintamente de una manera innata, casi automática. Aún si el alma no está pasando por ninguna pena siempre e inequívocamente habrá conmoción al escuchar una buena interpretación de una de estas canciones. Existe un tercer tipo de canción vernácula que más alejada del tema de los quereres y es aquélla que celebra la nacionalidad mexicana, que da harto orgullo de nuestro país y de haber nacido aquí. Siempre me he preguntado si este tipo de canción tiene un efecto más potente en los que aquí vivimos o en los que se fueron al norte. De cualquier manera, ya sea que causen júbilo o que causen nostalgia, el verde, blanco y rojo siempre nos ponen un brinco en el corazón y cuando se escucha de un buen mariachi y en vivo hasta se pone la carne de gallina y se revientan los botones de la camisa de puritito orgullo. Esto lo sentí cuando me di el regalo de ver al Mariachi Vargas de Tecatitlán acompañado de la Orquesta Sinfónica así como del balet regional ambos del ITESM. ¡Qué espectáculo! Y las canciones que seleccionaron, simplemente una delicia. En verdad nuestra música vernácula es un tesoro que deberíamos crecer. No sé porqué no hay ya nuevas composiciones de este género musical, de pronto se extinguieron. Como si se hubieran ido al cielo todos los compositores junto con Juan Gabriel. Necesitamos nuevas canciones Lado A y Lado B, necesitamos nuevos talentos que nos hagan sentir esa montaña rusa emocional al interpretarlas y no refritos cansados de lo mismo una y otra vez que sólo nos obligan a compararlos con los originales.

Ojalá hubiera tenido una voz privilegiada para ser mariachi cantor, eso hubiera sido yo. Pero no. Así como muchos, me gusta cantar pero tengo muy mala voz, así que bueno, mi estudio de grabación imaginario es por ahora una regadera. Pero eso sí, ¡VIVA MEXICO, CABRONES!

— Quienes me conocen saben bien porqué se me ocurrió el Lado A y el Lado B.