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EP039 Dolor y Gloria

banderas

Acabo de ver la nueva película de Pedro Almodóvar, Dolor y Gloria. Antonio Banderas obtuvo su Palma de Oro este año por su actuación en la misma. Y cómo no iba a ganar con este retrato de adentro que nos compartió el director. Incluso el corte de pelo de Banderas es prácticamente un cameo del de Almodóvar, lo cual nos recuerda quién hizo el guión y dirigió este esfuerzo.

La película es potente hasta en sus silencios. Penélope Cruz hace un papel tan dulce como el que hiciera en “Volver”, incluso me la imaginé en cómo habría sido su personaje de la Hermana Rosa de “Todo sobre mi madre” una vez que se hiciera mamá. Al final lo que hace Almodóvar es darnos una ficción encima de otra ficción, como cuando dos negaciones resultan en una afirmación, la película te va llevando por lugares conocidos tanto de su propio repertorio como de la memoria de uno mismo al estar viéndola.

Hay pasajes que me trajeron a la mente a “La mala educación” y “La ley del deseo”, súper sugerentes de lo que fueron estas dos películas ambas adentradas en tema gay, así como su creador, pero como el paso de los años en un hombre, la intensidad de dicha temática fue atenuándose conforme pasaron las realizaciones, siendo en ésta última una sexualidad si no tan problemática más bien explicativa, compasiva de sí misma y calmándose a través del perdón interior; transmitiendo directo de que el perdón a sí mismo es el perdón que cuesta el doble.

Y hablando del perdón, es imposible dejar de notar la cantidad de uso del color rojo en el filme. Rojo por doquier: ropa, tapices, lámparas, autos, en todos lados. Sin embargo, cada personaje que se asoma a la vida del protagonista, aparece con una o más prendas de este color, mientras que Salvador, el personaje de Antonio Banderas, es el único al que se le permite usar azul. No que no utilice el color rojo también de repente, pero sólo sucede cuando él se siente vulnerable y confesionario de sus faltas. Cuando necesita ese auto-perdón. Mientras que cuando viste azul, su contraparte de actuación seguramente vestirá de rojo. Me recordó la trilogía de películas de Krystof Kieslowski, “Tres Colores”, en su serie, la última parte se llamaba “Rojo”. En ella, el rojo pertenece al color de la bandera francesa que evoca fraternité y ésta en “Dolor y Gloria” siempre está flotando, en especial cuando llegan personajes de la vida pasada del protagonista con los cuales tenía conflictos sin resolución. Pero además, ya en la película de Kieslowski, el rojo implica que para que haya fraternidad, deben haber antes perdón y misericordia. Empatía y disolución de conflictos. Así, al igual que el “Azul” de Kieslowski que emanaba una añoranza profunda e implacable, cuando Banderas viste o se rodea de este color, él se coloca presto a perdonar y a cándidamente seguir adelante con sus amigos y colaboradores dejándonos a nosotros la pregunta de si haríamos lo mismo con alguien del pasado a quien dejamos de hablar por alguna necedad o quizás por algo más profundo.

dolor y gloria 2

Esta película es un viaje al interiorismo, a la introspección y creo que quienes más la pueden disfrutar, son aquellas personas que no tienen miedo de enfrentarse a sí mismos. Karl Lagerfeld no titubeaba en denostar a las personas incapaces de estar solas, las detestaba. En “Dolor y Gloria” vemos cómo nuestra era ofrece muletas para aquéllos que terminan en soledad. Muletas como drogas, alcohol o sexo. La descripción de cómo el dolor de la vida solitaria va ofuscando los sabores del éxito ya que tan cruel como puede resultar, el éxito vendrá con el precio adjunto de la soledad y el efervescente de la creatividad. Creo de hecho que éste fue el factor principal que motivó la realización de esta película.

Aunque para mi en lo personal, “Todo sobre mi madre” continúa siendo mi película favorita de Almodóvar y una de mis predilectas en general, no cabe duda que “Dolor y Gloria” está muy cerquita de ella. Llegadora y sobre todo, relevante; se me quedó debajo de la piel.

Al tiempo que escribo esto, sé que volveré a verla de nuevo antes de que acabe esta semana y sé también que lo haré aunque sea para poder contemplar con ansia una escena tan íntima y memorable como ésta:

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