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EP047: Gracias Totales

¡Nada como saber vender! Esa actividad que a muchos les causa pavor y pánico a otros acelera y da motivo para levantarse y salir de casa por la mañana. Creo que vender fue una actividad que desde niño me salía natural. Eso sí, admito que conforme crecí se fue haciendo más complicada. No sé si haya sido por la sofisticación de los mercados, por la proliferación de competidores en todas las industrias y ramos, o porque los estándares de servicio se han elevado con los años a niveles insospechados.

He vendido categorías de productos y servicios algo variados: materias primas, electrónicos de consumo, enseres domésticos, maquinaria industrial, recubrimientos cerámicos, seguros y fianzas y en algún momento hasta chicharrones (!!!). Honestamente diré que de todo esto, las categorías más intrincadas y retadoras de venta han sido los aires acondicionados y los seguros. La estacionalidad de los primeros trae demasiada presión en los fabricantes ya que el canal de retail sabe muy bien como sacar provecho de ello y aquéllos que son poderosos en su participación de mercado siempre buscarán retrasar su decisión de compra lo más posible. Esto con el fin de presionar y obtener “espontáneamente” mejores propuestas económicas de parte de las marcas productoras que sólo buscan ejercer su plan de venta y producción que se plantearon antes de la temporada fuerte. Ese juego ahí es un estira y afloja de millones y millones de pesos donde el gallina será el que pierda más. Alto estrés, muy alto para todas las partes.

Por otro lado, en seguros la venta es algo compleja pero por otras razones. Una de las más frecuentes es la desinformación del consumidor en estos temas. Es igual que las membresías de gimnasio, que las consultas de nutriólogo: sabemos que es por nuestro bien, pero nunca parece ser buen momento para empezar. Nos cuesta mucho discernir entre bienestar y placer. Esto complica mucho la labor de venta de un plan de ahorro o de retiro. El hecho de ser intangible y a largo plazo causa mucha ansiedad a los consumidores mexicanos. En Estados Unidos, la gente sabe que debe tener este tipo de herramientas vigentes en sus vidas y prácticamente tres de cada cinco personas tiene una forma de cobertura en vida. En gastos médicos, después del Affordable Care Act, mejor conocido por su alias “Obama Care”, el que no tenga un seguro médico terminará pagando multas al Tío Sam. En Europa, prácticamente todos tienen una cobertura y muy en especial los que tienen dependientes económicos. Es algo que ni siquiera se cuestionan, ahí la conversación se trata más bien de cuánto asignar del ingreso anual al ahorro.

En México, sólo 1 de cada 10 mexicanos tiene seguro de gastos médicos y apenas un 23% tiene alguna forma de ahorro para el retiro. Es alarmante que ni siquiera el 30% del parque vehicular circula con póliza de seguro. Al parecer la mitad piensa que al no traer póliza el problema de incurrir en un siniestro será de la otra persona. O que nunca envejeceremos y siempre tendremos quién vea por nosotros. O que nunca nos enfermaremos, al menos de forma grave. Este pensamiento obstaculiza la labor de venta pero si a eso agregamos el abuso de parte de bancos que utilizan call centers para empujar todo tipo de cargos fijos en tarjetas de crédito, tenemos que la tolerancia de los consumidores se ha visto muy afectada. Este telemarketing tan intrusivo ha desvirtuado mucho el medio de acercamiento para asesoría genuina y legítima de cobertura financiera dejando al cliente potencial con alto grado de renuencia y escepticismo respecto al producto.

¿Me han llegado a colgar el teléfono? Sí. Un par de veces al menos. ¿He tenido que suspender una junta y retirarme? También. Dos veces. Pero ¿sabes? este lado oscuro de las ventas es precisamente el que le da más luz a mi labor. Es cuando uno siente que está haciendo algo trascendente. Eventualmente, conforme pasa el tiempo en el mismo negocio, empiezo a enfocarme más en cómo seré recordado por mis clientes que en el beneficio económico de la venta. Hay una máxima en el medio asegurador que aprendí en la convención MDRT: “A la gente no le importa qué tanto sabes, les importa cuánto te importan ellos a ti.” Pues sí, es verdad. La gente no se acuerda de lo que dijiste o quién seas, se acuerdan de cómo los hiciste sentir. El día de mañana cumplo once años en esta industria, con mi negocio. Así que puedo decir con toda confianza que en estos años de actividad no todos mis amigos se convirtieron en mis clientes, sin embargo, todos mis clientes se convirtieron en mis amigos. Para mi es agradecer cada día de que hayan más asegurados con una mentalidad de acción a protegerse a sí mismos y a los suyos. Más aún, por haberme dado la oportunidad de hacerlos sentirse más satisfechos de sus decisiones y que me recomienden para continuar mi labor. Es el raro momento en que convergen humildad y orgullo, uno que me da tremenda motivación a seguir adelante.

Nunca duré más de cuatro años trabajando para una empresa por un sueldo. Siempre pensé cuando recibía mi quincena que si creía que ese sueldo me representaba estaría totalmente equivocado. Sabía perfectamente y con gran convicción de que mi sueldo no era yo. Y aún así y como todo mundo seguía yo en la contienda de dar el kilo y demostrar capacidad. Las cosas no han cambiado mucho en ese sentido, lo que sí es distinto es que ahora los logros y las batallas ganadas no son anónimos o adjudicados a una enorme corporación. Ahora sí tienen nombre y apellido. Nunca me cansaré de agradecer a mis clientes por haberme dado la oportunidad de servirles ni de reconocer que sin ellos, mis primeros once años de agente no habrían sucedido. Como dijera alguien a quien admiro y extraño: ¡GRACIAS TOTALES!

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EP046: Janzu/Renacer

Mi último día de vacaciones en Puerto Vallarta.  Lo que fuera hace unos 30 años un pueblito pintoresco, ahora es de todo: un importante puerto, uno de los principales destinos turísticos de México, un desarrollo enorme de resorts y espacios para convenciones, una oferta gastronómica del más alto calibre y ahora, una reunión de spas con todo tipo de técnicas e instalaciones especializadas.

Cuando salgo de vacaciones, soy de los que siempre están buscando gimnasios y spas, para mi es muy importante la relajación y poder sentir que realmente me estoy desenganchando del negocio lo cual, en mi caso al menos, debe de ir en nivel mente así como en cuerpo.  Frecuento Vallarta en promedio una vez por año y he sido testigo en los últimos 24 años de cómo ha crecido la oferta de spas y masajistas locales.  Creo que actualmente se está viviendo su mejor momento ya que no sólo hay spas independientes en la ciudad, sino que también los grandes hoteles han invertido en espacios tan sofisticados que no le piden nada a instalaciones en Las Vegas, Bangkok o Miami.

En esta ocasión estuve en el Hotel Sheraton Buganvilias y su spa “Maiavé” tiene unos dos años de apertura. ¿Qué les puedo decir? Es fantástico, en verdad me ha parecido impecable no sólo en limpieza e instalaciones, sino también en el trato del personal.  Las atenciones recibidas realmente te hacen sentir que estás en un espacio protegido, ajeno al mundo exterior.  El año pasado pude tener un tratamiento aquí y quedé tan complacido que repetir esta vez era un anhelo desde semanas antes de llegar.  Sin embargo, ahora en su menú de servicios me ofrecieron una nueva terapia acuática llamada “Janzu”. Yo había escuchado una conversación en el pasado acerca del “Watsu” (Water + Shiatsu), pero al parecer esto era totalmente distinto.  Así que de inmediato les dije ok e hice mi reserva.

Hace unas horas que recibí mi Janzu y fue tal mi experiencia que ahora estoy escribiendo al respecto. Para empezar, el Janzu es una técnica terapéutica de origen hindú  y su esencia yace en el poder curativo del agua. Se tiene que hacer en una alberca climatizada a una temperatura de unos 30 a 32 grados celsius. En algunos lugares del mundo lo hacen al aire libre en lagos o ríos (!!!).  Debe de ser desempeñado por un terapeuta entrenado el cual te guiará en una serie de movimientos rítmicos y de trayectoria a lo largo de la alberca. Durante el proceso, deberá haber una sincronía colaborativa del cliente con el terapeuta en cuestión de movimiento y respiración ya que una buena parte de la sesión será llevada a cabo sumergido. (Te proporcionan un clip para la nariz).

Debo admitir que al inicio del ciclo me desconcerté un poco sobre la dinámica que seguiría, pero eventualmente pude agarrar literalmente “la onda” y fluir en el tratamiento.  Mi terapeuta se llama Arturo Aguilar y él fue entrenado por uno de los colaboradores de quien originalmente trajera esta técnica desde la India a México, Juan  Pathik Villatoro.  Arturo me pudo dar una inducción de lo que se busca lograr con el Janzu (palabra que en chino significa “río pacífico”) y simbólicamente te exhorta a desconectarte de tus preocupaciones en el agua, como una metáfora de “limpieza interior”, a la par que incentiva el pensamiento reflexivo en un efecto de regresión al lugar donde no hay problemas, no hay prejuicios, no hay nada más que la calidez y el cuidado de una madre; su vientre.  Por esta razón, el efecto del Janzu puede ser desde terapéutico en función de dolor y tensión muscular, migrañas y stress; hasta una experiencia genuinamente liberadora y transformadora.

Sin duda mi experiencia fue una de resultados holísticos; pude llegar en medio de los movimientos, la temperatura del agua y la iluminación en la alberca a un nivel de introspección y de meditación profunda.  Creo que el hecho de que yo tenga años de practicar la natación ayudó muchísimo a elevar el resultado ya que en lugar de estar distraído con la respiración,  yo estaba más bien arribando a un momento de consciencia que pocas veces he sentido.  En momentos de la sesión me encontraba levitando en el vacío, sujeto tan sólo de los tobillos por Arturo y pensando en las cosas de las que puedo prescindir en la vida, ya que me di cuenta de que son ésas las que determinan el verdadero lujo/confort y no las que poseo, como nos han enseñado a pensar.

Al término de la sesión, yo me sentía revitalizado, en mis pensamientos y en mis músculos. Rejuvenecido y alerta gracias al espíritu del agua. Ahora entiendo porqué le llaman al Janzu la terapia del renacimiento. No sé si sea algo universal, pero decididamente creo que debería de ser algo que todos tratemos al menos una vez.  Le agradezco a Arturo su indispensable participación en mi experiencia Janzu y espero que pueda repetirla en el futuro muy próximo.

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desarrollo personal, Food 4 Thought, Life Adventure, vida

EP:043 Lo que más me cuenta.

Estaba leyendo un texto y me topé con esta frase: El punto de hacerse viejo es cambiar. Quiero ahondar en esta frase más adelante, pero algo que sí me dejó pensando fue el hecho de que a medida que pasan los años uno va conociéndose más y sobre todo, algo de lo que me había estado olvidando, va consintiéndose más. Se van haciendo más claras las cosas que uno disfruta, las cosas que lo transportan, las cosas que conmueven.

Estas son las cosas que uno va reconociendo como aquéllas que lo mantienen a flote, que lo hacen ir, buscarlas y vivirlas. En el pasado me he saltado muchas de estas cosas y hasta hace poco empecé a reconocerlas y debo decir que ahora es más sencillo acceder a ellas que antes. Quiero encontrar esas cosas que me traen total impacto de vida, creo que puedo enumerar aquí unas 15:

1.- Cocinar algo especial, mientras más ingredientes mejor. Me encanta el proceso y luego comprobar el resultado. Si habrán invitados a comer, ¡mucho mejor!

2.- Tomar un café mientras escribo, si el clima es lluvioso, mejor aún.

3.- 60 minutos nadando me hacen el día, es mi momento alto de cualquier día.

4.- Ver una película que me saque fuertes carcajadas o verdaderas lágrimas. Y no me da pena admitir que lloro en el cine, de hecho, mis compañeros de cine deberían cumplir este requisito, ahora que lo pienso.

5.- Cada vez que aseguro a una familia o a una persona siento el mismo rush que la primera vez que conecté un negocio así. Para mí es de lo más gratificante y satisfactorio que mi vida profesional me ha ofrecido, especialmente cuando veo que un niño tendrá su educación asegurada, que una familia no tendrá un declive si falta su proveedor principal o que un padre o madre en definitiva dejarán una herencia a sus descendientes.

6.- Subirme a un avión que me llevará a un destino nunca antes visitado por mi. La aventura de conocer un lugar fantástico y diverso sigue siendo un gran motivante en mi vida.

7.- Disfrutar un buen postre. No hablo del típico brownie con nieve de vainilla. No. Me refiero a algo verdaderamente único y delicioso. Frecuentemente encuentro que en restaurantes (sobre todo los gringos) los postres tienden a ser presentados de una forma tan grotesca que hasta el hambre se me va. Para mi en postres, menos es más, y si no es realmente bueno, mejor lo dejo.

8.- Hacer una playlist en el Spotify me mata. Me encanta pensar canciones, buscar canciones. Esta dinámica me hace inequívocamente descubrir nuevos intérpretes y nuevas canciones. No necesito decir la cantidad de playlists que tengo ahí ya. La música y yo somos muy amigos ¡y ya tenemos mucho rato!

9.- Comprar y ponerme ropa deportiva. El gimnasio es uno de mis lugares favoritos. Ahí sudar no sólo es permitido, es solicitado. Nunca me siento bien sudando con ropa normal, lo cual es muy común en mí. Entonces, qué mejor que ir a sudar in fashion. Mi marca favorita: Adidas.

10.- Bailar mis canciones favoritas. Solo o acompañado, siempre será un placer primal en mi vida, espero poder hacerlo lo más que pueda. Mi rodilla estaba en recuperación pero aún así lo hice y sigo.

11.- Hacer un arreglo de Ikebana, desde ir a conseguir los elementos hasta diseñar cómo los dispondré. La belleza puede ser tan abstracta como las flores mismas.

12.- Conducir en carretera. Solo aún mejor. Con un café, la música preferida y el aire acondicionado encendido. Ver los paisajes, sentirme parte y sobre todo, agradecido del mundo que pude percibir completo, cuando hoy, a pedazos lo estamos terminando.

13. No soy una persona que acostumbra dormir durante el día, pero cuando las condiciones son propicias en mi cansancio, el momento y la tranquilidad alrededor, nada como una buena siesta a media tarde, de esas que duran entre 60 y 90 minutos. A gusto.

14.- El silencio. Es tan difícil de conseguir ya. Sería capaz de pagar por él.

15.- Un masaje relajante bien dado. Estoy agradecido de que me haya el cosmos puesto en mi camino desde hace más de 20 años a Pedro, mi fisioterapeuta personal y quien me ayuda a recuperarme y ponerme de pie cuando mi cuerpo duele más de lo normal y mi mente se encuentra aplanada de estrés.

¿Cuáles son la cosas que a ti te cuentan más?

Cultura Pop, Food 4 Thought, Life Adventure, People, sociedad

EP:042 Infidelidad ver 2.0

Phone sex, sexting, instant messaging, chat rooms, live web cams, sitios online de ligue, mundos virtuales en línea, intercambio de fotos y videos en vivo, sin mencionar Skype, Facebook, Instagram, Twitter— no hay fin a la lista de los nuevos retos que enfrentan las parejas desde hace una docena de años.  Ahora que existen todas estas variantes, hombres y mujeres por igual navegan el internet en busca de un escape de sus relaciones maritales o noviazgos.  No tienen que tocarse, pero pueden estar horas y horas de muchos días metidos en un conversaciones o video llamadas hasta virtualmente olvidarse de que tienen una pareja en el mundo real.  No es de extrañarse porqué las relaciones de hoy son tan frágiles, tan listas al quiebre.

Muchos de los transgresores se defienden con el argumento de que “no creen que sea poner los cuernos ya que no ha habido contacto físico”, y en efecto, las leyes no contemplan esto todavía de forma rigurosa.  En Estados Unidos dicen que este tipo de conductas no serán consideradas como adulterio a menos que se demuestre que hayan determinado la causa principal del divorcio.  Para echar más leña al fuego, se ha visto que el número de mujeres cometiendo estas infidelidades ha aumentado de tal forma que ya es igual de probable que cualquier parte se vea causando el fin de una relación.

Se han creado nuevas apps como el Snapchat, en las que los mensajes, fotos y videos se borran después de haber sido vistos, aunque, no estarán borrados del todo ya que si existiera una orden judicial, la app estaría obligada a mostrarlos para un litigio puesto que sí los tiene en sus archivos.  Aparte de esto, la app permite tomar screenshots o pantallazos de lo que se está mostrando, lo cual implica un nivel de riesgo también en cuanto a dejar rastros concierne.  Viendo estas limitantes del Snapchat, el mismísimo panelista del Shark Tank, el millonario Mark Cuban, mandó desarrollar una app similar llamada CyberDust, con la diferencia que en ésta los contenidos sí son de hecho permanentemente borrados de todo lugar y aunque sí permite tomar un screenshot, la app notificará al que envía si esto es algo que su interlocutor hizo.  Al parecer la secrecía y anonimatos de quienes comunican contenidos sensibles es algo que la tecnología se está tomando muy en serio, y el show no se detiene ahí:

Estaba leyendo un artículo que describe cómo en el futuro, la tecnología estará ofreciendo métodos para que pueda existir la estimulación física que hoy falta en el ciber-adulterio.  Se está desarrollando un producto llamado “Mojowijo”, el cual es un juguete sexual con control remoto el cual permite a una persona generar estimulación en el órgano sexual de otra desde una locación distinta.  Este dispositivo tendrá versiones para cada género.  Asimismo, se encuentran en etapas experimentales otros tipos de estimuladores remotos, como sábanas y artículos de ropa que tendrán una función similar al Mojowijo.

Así que el futuro se ve brillante para los infieles y para los abogados de lo familiar por igual, puesto que estas barreras del no-contacto serán derribadas y habrán aún más recursos legales para proceder las demandas de divorcios con causa.  Sin embargo, mucha gente se sigue preguntando si más allá de lo legal, estoy hablando ahora del terreno moral, la ciber infidelidad constituye una falta a su compromiso de pareja, partiendo claro está, de que nunca haya habido ese contacto físico.  La verdad de las cosas es que lo que se ha visto con frecuencia en parejas que enfrentan esta problemática es que si bien no hay ese contacto, a veces los engañados hubieran preferido que sus parejas tuvieran un acostón de una noche que terminara esa tentación a cambio de la infinidad de horas de ausencia emocional y física que vivieron durante esta experiencia.  También notaron que la actividad sexual de su relación disminuía considerablemente ya que ésta se estaba llevando a cabo frente a una webcam.  Finalmente, era casi una constante que quienes tenían una ciber relación de infidelidad terminan tarde o temprano haciendo contacto físico con la otra persona, no importa qué tan lejos vivan uno del otro.

Supongo que si alguien se pregunta si está cometiendo una falta o un adulterio al engancharse en una relación ciber sexual debería dejar de preguntárselo a sí mismo y más bien consultarlo con su pareja, preguntarle a su pareja qué piensa al respecto.  Si el navegar sitios de porno, de ligue, de video chats con o sin costo, sería considerado por su pareja como una falta a la relación.  Y bueno, ya en esos menesteres, creo que aparte de esa consulta la otra debería ser a sí mismo y figurar cuál sería su propia respuesta suponiendo que su pareja viniera a hacerle la misma pregunta.  Es tan real ya lo que virtualmente sucede y es tan amplio el campo de área gris que en verdad me pregunto si durante las etapas de dating o dentro de los inicios de la relación deberían platicarlo las parejas creo que casi con un checklist de lo que consideran una falta porque el espectro que hay es bastante amplio.  Personas se molestan porque alguien acepta amistades nuevas en el facebook, porque tiene cuentas en más de una red social, o el pecado mortal: tiene más de una cuenta en una sola red social a la vez.  Otros consideran que subir selfies es una invitación, otros fiscalizan los participantes o lugares de imágenes compartidas en las que sus parejas aparecen o peor aún, se etiquetan.  Así que como dicen, si no quieres arrepentimientos pues que no hayan promesas porque quien acepta los celos es porque quiere los celos.

infiel