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EP199: All the Kylie lovers.

El primer sencillo de Kylie Minogue se llamó «I should be so lucky» y se lanzó en 1987, cuando ella tenía diecinueve años de edad. En ese momento, Madonna tenía ya cuatro años de que había sacado su primer disco, pero diez años más de edad que Kylie. En mi años de teenager no conocía esa canción pero, para 1988 ya estaba cantando «The locomotion» mientras manejaba rumbo a la prepa.

Siendo honesto, durante la segunda mitad de los ochenta, Kylie no era la única cantante pop adolescente con canciones bailables, había mucha competencia (en general esa década fue muy competitiva), por eso no la recuerdo como una figura emblemática del pop ochentero.

¿Cómo fue que Kylie Minogue obtuvo tan joven la oportunidad de lanzarse como estrella pop? La fama inicial no le llegó de la industria discográfica, sino de la televisión. En Australia, su país de origen, ella salía en un teen sitcom llamado «Vecinos» que también pasaban en Reino Unido. Por esta razón pudo grabar en el estudio de Londres de PWL Records bajo la tutela de los productores Stock Aitken Waterman. El éxito que tuvo ese sencillo se debió en gran parte a su fama de actriz teen.

A no ser por su cover de «The Locomotion», Kylie Minogue habría pasado desapercibida en América durante los ochenta. Parecía que al finalizar la década, ella entraría al panteón de los «one hit wonders». Este sentimiento solo se ratificaría en los noventa. Durante esta época no hubo un solo hit, es más, no hubo una canción que se acercara a ser al menos un poco conocida. Siempre me pregunté cuál habría sido la razón, si fueron desacuerdos con las disqueras, disputas monetarias o incluso que se hubiera resistido a alguna situación de abuso con el envío de su carrera al congelador como represalia.

Dado el auge de sus singles producidos en Londres, poco a poco la prensa comenzó a notar más su presencia en la escena pop ochentera europea. Es extraño cómo funciona la maquinaria mediática que encumbra a una figura para luego desbaratarla. Puede ser alguien a quien visualicen como presa fácil, alguien que no posea ni la naturaleza ni el poder para contraatacar sus encabezados con la misma fuerza. Una personalidad atractiva, que dé curiosidad y que, a la vez, aparente vulnerabilidad. Diana de Gales fue admirada hasta que se divorció, entonces los encabezados cambiaron de «mujer ejemplar» a «está fuera de sí, vean lo que hace». Con Britney Spears, fueron especialmente crueles. En un momento dado, Madonna tuvo que pasar por el mismo escritinio. Kylie Minogue no fue la excepción. Los críticos y muchos locutores de radio intentaban menospreciarla argumentando que era una más de tantas debutantes, decían que su voz era demasiado estridente y la apodaron «periquito cantor» (singing budgie). Estos comentarios no venían de un solo tabloide, se generalizaron al grado de no poder siquiera dar entrevistas sin que se mencionara el tema. Ella se limitaba a sonreir, pero se notaba en los ojos que, entre el desconcierto y la decepción, contenía las lágrimas. Lo más bajo fue cuando un reportero le hizo la pregunta: «Del uno al diez, ¿cómo te calificarías como cantante?». No solo era una ofensa, lo doloroso fue ver el estado mental al que la habían orillado. Ella se sintió obligada a responder. «Cinco», dijo con el rostro derrotado. En este momento, Kylie tendría unos veinte años.

Dividida entre la actuación y la cantada, decidió renunciar por completo a su programa de televisión y concentrarse en la música. Tenía algo de competencia en casa porque su hermana Danii Minogue también trabajaba en su carrera como cantante. Sin embargo, mientras Danii sabía que su fuerte era la música bailable, Kylie tenía dudas sobre qué camino seguir.

Ella ha dicho que en 1989, cuando se hizo novia de Michael Hutchence, el sex symbol y vocalista del grupo australiano INXS, sus horizontes se ampliaron y aprendió cosas que le hubieran tomado mucho tiempo enterarse de no haber sido por él. Por desgracia, entre las lecciones estuvo incluida la de entender que el rockstar que transita por su mejor momento no va a casarse con una aspirante a princesa del pop y sentar cabeza a su lado. Ellos terminaron su relación en 1991. Poco más tarde, a Kylie le tocaría ir a su primer funeral y llorar la muerte del amor de su vida, cuando Michael se suicidó en 1997 a los 37 años. Hutchence mencionó en una entrevista que Kylie era una mujer que no mostraba al público cómo era en realidad. Él decía que la persona dulce e inocente que proyectaba, era una fachada para la fuerza y determinación que destacaban su carácter. Se dice que Kylie fue la inspiración para su éxito «Suicide Blonde» (ella le llamaba así a su tono platinado de cabello). En las fotos de los dos durante su romance, Kylie aparece feliz en el momento e ingenua de lo que el destino le tenía reservado. Es lo que la acerca más a nosotros, porque es posible que todos tengamos al menos una foto así. Es posible que todos seamos marcados por la pérdida de alguien que amamos.

Kylie en el funeral de Michael

Quizás fue su relación con Hutchence lo que la impulsó a tomar las riendas de su carrera y renunciar al sello de PWL Records con el fin de formarse una nueva imagen y explorar otros géneros musicales. Esta fue la principal razón de su extravío en los noventa. Tuvo tres discográficas: PWL (1987-1992), Geffen Records (que la promovería en EUA iniciando en 1988 y la dejaría ir en 1989) y Deconstruction Records (1993-1998). Fue con la última que iniciaría una serie de intentos «experimentales», entre ellos, sustituir su imagen de bubble gum pop por una más sexualizada. Nuevamente había una fachada, quizás una que tomaba a Madonna en su etapa «Erótica» como inspiración, o una por completo desorientada, pero al final, falsa. Geffen la dejó de representar, Deconstruction la tomó y trabajó con ella dos álbumes, el hómonimo «Kylie Minogue»(1994) e «Impossible Princess» (1997). Obtuvo disco de oro y platino, respectivamente, pero solo en su país natal. No había una máquina mercadotécnica que la apoyara más allá. Las ventas en Reino Unido eran bajísimas, en especial con «Impossible Princess». Mientras que tuvo la libertad creativa para hacer la música que quisiera, haber optado por indie pop y trip-hop fue algo que la asoció más con el concepto de seguidora de tendencias que con el de visionaria-innovadora. Estos dos discos representan la etapa oscura de su carrera y, de no haber sido por las ventas en Australia, hubiera sido probable el final de su carrera.

Ella relata que una vez fue a un drag show donde todas las participantes se vestían de ella e interpretaban sus éxitos en el escenario. En medio de la diversión, le cayó el mensaje fuerte: «ellas son más Kylie que yo». Se dio cuenta de que, al ver más de ella en otras personas, entonces una gran parte de sí misma no era auténtica. Algo debía cambiar, no podía continuar igual.

En su disco de 1999, Nightlife, los Pet Shop Boys incluyeron un track colaborativo con Kylie Minogue llamado «In denial». Esta fue una carta de recomendación que los PSB pasaron a su sello discográfico, Parlophone Records. Kylie firmó con ellos ese mismo año. Su primer álbum con Parlophone fue «Light Years», en el que regresaba al dance pop con su éxito «Spinning Around». El golpe de suerte vino en 2001, cuando Cathy Denis ofreció la canción «Can’t get you out of my head» al grupo inglés S Club 7 y después de rechazarla, intentó pasarla a Sophie Ellis-Bextor, quien no pudo ni escuchar el demo debido a una omisión de su sello discográfico. Fue así como la llevaron de rebote a Kylie y, a los veinte segundos de escucharla, estuvo convencida de que sería el sencillo punta de lanza para su siguiente disco, «Fever». Esos serían los veinte segundos más importantes de su carrera. Hizo de ese track la cúspide icónica de su carrera, la canción que cambió por completo su rumbo hacia la Kylie Minogue que conocemos ahora.

«Fever» (Oct, 2001) vendió más de seis millones de copias y continúa siendo su disco más exitoso. Fue el parteaguas que la llevó de pop star europea a ícono global del pop. Por supuesto que habría un tour de conciertos por todo el mundo, sin embargo, fue cancelado en 2005 cuando, durante el periodo de ensayos, le fue detectado cáncer de mama. Fue increíble la manera en que lo afrontó y lo venció. No obstante y para empeorar las cosas, en medio de su tratamiento, ella terminó su relación de cuatro años con el actor francés Oliver Martinez, principalmente por infidelidades.

Kylie regresó a los escenarios y a producir nueva música. Su álbum «Disco» y el especial televisado por streaming en fin de año 2020, filmado en plena pandemia, fueron por completo agradecidos. En el documental de tres horas recién estrenado por Netflix, «Kylie«, ella confiesa por primera vez que en 2021 tuvo su segundo diagnóstico de cáncer. Esta vez lo combatió exitosamente en privado. En muchos aspectos, Kylie Minogue es una sobreviviente.

Al hacer la investigación, entendí que para muchos de nosotros, el poema de la vida se pone triste cuando uno se da cuenta de que la intención de los llamados críticos es arruinar las cosas que de verdad uno disfruta. Sin embargo, escucho el catálogo de Kylie y me llega la noción de que la música pop es nada menos que una máquina de alegría. Es fiel compañera, siempre eleva la situación y ninguna fiesta sale bien sin ella. El último concierto al que asistí fue el de Kylie y sin lugar a dudas, fue el mejor que haya visto desde la pandemia. La emoción y la energía positiva que irradia son un fenómeno fuera de este mundo, y en estos tiempos, artistas como ella son garbanzos de a libra.

Aquí mi top 10 plus 1 de Kylie Minogue, enjoy! (incluyo un par de reels que tomé en su concierto)

11. The locomotion / Kylie
10. Confide in me / Kylie Minogue
9. Into the blue / Kiss me once
8. Hold on to now / Tension
7. Light years / Light years
6. Magic / Disco
5. The one / X
4. Love at first sight / Fever
3. Get outta my way / Aphrodite
2. Slow (Chemical Brothers remix) / Body language
1. All the lovers / Aphrodite

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