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EP115: La Gran Renuncia

El mes pasado tuve la visita de familiares de Estados Unidos. Mi primo y su esposa son ambos médicos y para mi sorpresa, durante su estancia me comentaron que ella había decidido retirarse de la carrera de medicina para convertirse en entrepreneur. Abrió su negocio de importación de telas finas y en sus palabras, «no podría estar más feliz».

Me llamó tanto la atención el porqué de su movimiento profesional tan radical. Me platicó cómo el trabajo que desempeñó por muchos años en el ER de hospitales en Florida, Nueva York y Dallas fueron marcando un desgaste paulatino en su persona, sobre todo porque ella se especializaba en el turno de la noche, cuando los casos más álgidos de emergencias médicas se presentan. Extremo estrés, extrema demanda física y mental y, seguramente, exposición a severos golpes al espíritu pueden cobrar una elevada factura con los años.

Después de su partida, mi primo me envió un reportaje en un medio local que le hicieron a su esposa acerca de su tienda y su cambio profesional. En este artículo, el autor mencionaba que ella era parte de un movimiento generalizado en Estados Unidos (en Europa también) que llamaron «The Great Resignation». Este fenómeno social es una idea que surge post-pandemia y que actúa como un efecto reflexivo en el que los empleados re-evalúan sus carreras y abandonan sus trabajos para probar desarrollo en otras áreas que siempre desearon explorar. Como resultado, las grandes Compañías están teniendo vacantes en números sin precedentes. Un análisis reciente por la firma Ian Cook en más de 4,000 empresas muestra dos grandes tendencias:
+ Las incidencias de renuncias son más altas en empleados a mediados de sus vidas profesionales.
+ Las incidencias de renuncias son más elevadas en las industrias de tecnología y medicina.

Millones de personas perdieron sus trabajos durante la pandemia y aquéllos afortunados que pudieron permanecer recibiendo sus sueldos están aferrados a sus puestos a manera de supervivencia. Sin embargo, conforme se ha disipado la amenaza viral, trabajadores que se encontraban en posiciones privilegiadas en las que ya no vivían al día, comenzaron a explorar otros ámbitos de superación profesional, en especial aquéllos que no les demandan su presencia física cada día y en un horario extendido.

¿Qué porcentaje de los trabajadores está considerando optar por esta vía y renunciar a sus trabajos? De acuerdo a una encuesta hecha por Microsoft en Marzo, arrojó un número de 41%. Otra más reciente, Julio, hecha por McKinsey, dice que un 40% y esta reinvención de la carrera ideal re-ordenando prioridades de vida no parece tener freno.

Al principio parecía que el ignitor de esta tendencia era el deseo de los trabajadores a recibir una mayor paga, mejores beneficios y una labor más trascendental, sin embargo, el factor que ha empujado hacia arriba el número de disidentes laborales últimamente es la inflación. Los precios y el nivel de vida están elevándose al tiempo que los salarios permanecen estancados. Más allá de buscar un segundo ingreso, la deserción se enfoca en encontrar algo que si no paga más que el trabajo anterior, al menos lo haga con un nivel inferior de desgaste o con más significado en la labor desempeñada.

Recuerdo que hubo una conversación no hace mucho y en medio de la pandemia (Octubre 2020) en la que Carlos Slim estaba a favor de una semana laboral de tres días para que la gente pudiera contar con más tiempo personal, tuviera menos desgaste y así elevar la edad de jubilación a los 75 años. Mucha gente cree que sería ideal contar con más tiempo personal en una semana ya que incrementaría la productividad durante sus días laborables. No estoy seguro si eso aplicaría en México (la propuesta de Slim no tuvo mucha resonancia que digamos), lo que sí sé es que mucha gente utiliza la oficina como un recurso más que como una cruz que cargar. Aire acondicionado, wifi gratis, insumos como plumas y post-it’s gratis, comedor con subsidio o gratis, una dirección adicional para correspondencia y eventos de convivencia corporativa. En México se hace muy difícil el prospecto de renunciar para emprender, nunca parece ser buen momento y nunca se cuenta con el capital suficiente. El miedo al desempleo es gigante, pero el miedo al riesgo y por ende al fracaso, se lo lleva de calle. Animarse a ser emprendedor en México después de años de empleado requiere la convergencia de múltiples factores: edad, despido con indemnización jugosa, mes del año de la separación, contactos, know-how del nuevo negocio y sobre todo, el momento económico del país. No es una decisión fácil para nada, y cuando se está casado y con dependientes económicos, el apoyo moral (y frecuentemente económico) de la pareja es indispensable; sin ello, el proyecto se vuelve virtualmente imposible.

Durante la pandemia hubieron muchas empresas que cancelaron sus corporativos y dejaron 100% home office a sus empleados para ahorrar costos. Cada vez más empleados trabajan desde sus casas en distintos países a donde el corporativo está localizado. Recuerdo estos sitcoms donde aparece un robot deslizándose por el piso de la oficina y acudiendo a salas de juntas con un ipad pegado en la cabeza mostrando la cara del empleado. En la serie de Amazon Prime con Julia Roberts, «Homecoming», su personaje es una empleada que trabaja en un corporativo y que jamás, ni siquiera al ser contratada, llega a conocer a su jefe en persona y no por eso deja de estar expuesta a un nivel de estrés desquiciante.

Al parecer la tendencia obedece más bien a un re-pensar generalizado sobre nuestra relación con el trabajo y la aspiración a que un día de éstos, sea el trabajo el factor que se adapte a nuestras vidas y no nosotros ir hasta los límites para acomodarnos a un puesto. Este esfuerzo a veces funciona. De hecho, funciona para el 74% de los que renunciaron ya que el resto, de acuerdo a un reporte de Joblist, se terminaron arrepintiendo de su decisión. De los arrepentidos que decidieron regresar al mundo laboral tradicional, 42% afirman que la nueva chamba se ha quedado corta contra sus expectativas.

Lo que puedo decir es que la planeación financiera es piedra angular para algún día convertirse en independiente y que por lo general, el hobby de antes se puede convertir en la fuente de ingresos del mañana. El chiste es lograrlo, porque cuando se alcanza esa estabilidad en el autoempleo, muy rara vez se vuelve a poner un pie en la escalera corporativa.

2 comentarios en “EP115: La Gran Renuncia”

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