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EP072: El diario sexual.

¿Has escuchado alguna vez sobre “el diario sexual”? Nuevo para mi. Interesante, sin duda. Me puse a investigar. ¿Qué es esto? Al inicio pensé en la peli aquella de Winona, “Reality Bites”, donde hubo una escena en la que Janeane Garofalo despedía al amanecer a su amante de la noche y enseguida sacaba una libretita de su buró para escribir fecha y nombre del tipo. (No recuerdo ya si también le incluía algún tipo de calificación o ranking; lo que sí mostraron es que batalló un poco para recordar su primer nombre y que ese journal tenía ya varias páginas de, ejem, “entradas”). Pero resulta que es algo más que un registro cronológico de amantes. El diario sexual es una herramienta que va a más profundidad sobre nuestras experiencias sexuales y se aplica tanto a individuos como a parejas. Dicen que si quieres obtener más de la vida pues entonces hay que procurarse más experiencias de vida. Lo mismo va en el ámbito sexual. Pero para saber qué experiencias sexuales se quieren vivir, hay que tener un diálogo interno para determinarlas. Este diálogo toma elementos de intuición, patrones afectivos y sexuales, vivencias pasadas y sobre todo, apertura mental.

¿Cuántas veces nos hemos despertado en la mitad de un sueño y queda en nuestra mente por unos minutos pero luego se nos olvida? Pero entonces si uno desea recordar ese sueño, se recomienda tener una libreta y una pluma en el buró para escribirlo ahí. Cuando lo lees posteriormente, recuerdas ese sueño y así es posible buscar una interpretación del mismo. Los sueños más vívidos que se registran se quedan en la mente y se revisan mentalmente una y otra vez en el futuro. En la teoría del diario sexual sucede más o menos lo mismo. No siempre somos tan selectivos en lo que recordamos de nuestras experiencias sexuales. De qué o quién nos acordamos. Las cosas que nos hicieron reaccionar bien o mal. Qué tan frecuentemente nos sentimos con ganas de sexo, si hay algún patrón en este respecto. Si estamos siempre dispuestos a dar lo que se nos pide. Si no pedimos lo que queremos por etiqueta sexual o por vergüenza o simplemente porque no hemos aceptado lo que deseamos del sexo.

Entiendo que el diario sexual permite enumerar los detalles de cada experiencia. La verdad sospecho que cuando empiece con él probablemente vaya a estallar en risas al ir escribiendo pero también creo que será una buena idea. La sola idea de registrar la conexión sexual con alguien siempre se me hará interesante, especialmente si se trata de mejorarla. Temas que se supone saldrán a flote: detonadores de faje, estímulos que excitan, fantasías que se generan, que no se habían destapado, que se satisficieron. ¿Qué procede cuando una fantasía ha sido cumplida? Inspiración para saber qué más deseo de la experiencia sexual.

He leído testimonios de que el diario sexual funciona fantástico en parejas. Hay algunos autores que incluso han ido más allá al sugerir que cada miembro de la pareja tenga en el recibidor de la casa un botón clave de on/off de “ganas de follar” para que así la contraparte sepa qué terreno está pisando al llegar del súper o del trabajo. Esta ampliación de la herramienta ha causado controversia y también a mí me ha dejado pensando el porqué. Me pregunto si esto causará tensión cuando un switch está en “on” pero el otro en “off”. Definitivamente impulsará el diálogo pero si antes del Diario Sexual ese diálogo era improbable, la herramienta de seguro lo hará viable.

Una de las funciones de ir registrando la actividad en pareja (o más) es poder determinar si algún date salió demasiado bien y el sexo fue super hot qué factor(es) lo hicieron así. Casi como hacer el un-dos-tres del agradecimiento. Qué hice o qué me hicieron que me causó esta reacción tan excitante. Qué cosas hacían que me hicieron querer prolongar la noche lo más posible. Qué cosas definitivamente habrán de repetirse o de suprimirse. Cuál fue la especialidad de la contraparte. Soy de la idea que si el diario sexual es compartido, eso exigirá una apertura y honestidad de pareja arriba del promedio. La madurez de pareja que se puede llegar a alcanzar no me parece descabellada y menos desechable.

Finalmente, otra de los pro’s del diario sexual es el registro cronológico de compañer@s sexuales que deberían ser contactados en caso de una ETS. Si se desea ser sexualmente responsable, ésta es la herramienta ideal para apoyarse. Si un diario sexual se trata de explorar cosas nuevas, en definitivo lo hará para conocerse más a sí mismo en este departamento. Nos da una disyuntiva sobre ser responsables y esto es un paso adelante a un conocimiento de quiénes somos en todas nuestras facetas dado que cómo somos en la cama contiene mucho código de cómo somos en la calle.

Todos buscamos ser mejores en el sexo pero en la búsqueda de incrementar la intimidad emocional a través de la intimidad sexual, me quedo pendiente de ver qué tal me va con este nuevo recurso. Si alguien con quien saldré lee esto, va a enterarse que ahora forma parte de un documento. Espero no se lo tome a mal… pero si se la pasó bien, seguro lo agradecerá.

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