Food 4 Thought, Self-improvement

EP045: El Soundtrack 49

Pues llegó el día. El día en que me coloco en la antepuerta del quinto piso como edad cronológica, aunque internamente, aseguraría que mi edad enegética es de 23 y de chingas vividas, de 60. De hecho, es verdad que así como dicen que algunos días son mejores que otros, lo mismo va para los años. Puedo dar fe de dos de mis mejores años: 1993 y 2010. Ambos años tienen todo que ver con el resurgimiento, con la esperanza y el optimismo de presenciar nuevas etapas, nueva vida. 2019 ha sido un año diferente, por primera vez mis retos han sido de índole física y de recuperación. Sin embargo, el año también ha sido de inicios increíbles y un precursor definitivo de nuevos puentes con la gente y con el negocio. En estos momentos, me siento acelerado y vibrante, y como de costumbre, reflexivo. Creo que mi beat, mi evolución actual como resultado de mis decisiones pasadas trae una banda sonora que decididamente incluirá los siguientes tracks:

1.- Here comes the rain again, Eurythmics. Puedo contar con los dedos de una mano mis cumpleaños en los que no ha llovido. Siempre me dicen que la lluvia es signo de abundancia, quizás por eso la danza de la lluvia o los “rainmakers” son tan venerados. Pues bueno, el verano fue un interminable horno pero tan pronto inició septiembre y enseguida las lluvias llegaron. Nunca he tenido una fiesta de cumpleaños en la que la lluvia no sea un factor modificante. OK pues venga, que llueva y llueva, ya era necesario.

2.- Está allá, Laura Pausini. ¿Está el vaso medio lleno o medio vacío? ¡A quién le importa! Si te alejas un poco del vaso podrás ver una jarra llena de agua o una llave lista para llenar cualquier recipiente. Los límites existen y saber dónde, cuándo y para quién van drigidos a veces más bien te liberan y te catapultan, ahora más que nunca entiendo que la canción es uno mismo y la vida es el danzante; es ir llevando el verano en el corazón… ¡a estallar nuestra luz!

3.- For you, Rita Ora/Liam Payne. Se me eriza la piel cuando escucho esta rola. Todo el tiempo perdido pensando que el amor se encontraba en alguien más, que la felicidad depende de mi persona pero estando con otra. Todo lo que esta canción dice, todo lo que comunica me llegó profundo al momento que entendí que el mensaje que tanto me llegaba se trataba de mi. Esperándome una vida a mi mismo, nunca en busca de mi propio amor, de sentirme menos merecedor hasta que entendí que ese nuevo valor que le asignan a la fama y al pseudo liderazgo es una ilusión salida de un miniteclado o de una videocam. La verdadera realidad, la total conciencia reside en la medida en que vas dedicando tu energía y tiempo a lo que más amas tú. Feliz de tu vehículo de expresión y de experiencia: tu cuerpo. Celebrando tu medio de percepción de la naturaleza: tu espíritu. Honesto en tu conector humano: tu voz.

4.- Praise you, Hannah Grace Mucho han pasado juntos, mi cuerpo y mi corazón. Es hora de reciprocarlos con placer y con gozo. Así que escuchar más a mis necesidades físicas y afectivas es ir agradeciendo el sistema de apoyo que me brindan quienes me aman y me rodean cada día con su calidez y honesto cariño. Ahora sí, a comer más chocolate y si es acompañado, ¡pues qué mejor!

5.- Animal, Hello Seahorse! Exclama Denisse: “¡Ay qué tristeza!”. Seguir atacándose así, mantener las heridas abiertas, perdida la calma original, afilando los colmillos, sacando maestría para castigar… nadie ganará. Como un animal, de padres a hijos, de amantes a amantes. Dejando pedazos de gente regados por todos lados. Por años y años. Esto debe y va a parar ya. Ni de aquí pa’afuera ni de afuera pa’acá dentro. El animal que lame sus heridas es el que viene del combate, así como el animal más bello es el que habita libre en su reino y no disecado en propiedad de alguien.

6.- Calma antes de la tormenta, Soraya Segunda parte a la lluvia que cada año bautiza este día. Constantemente me llega el escalofrío de que la(s) persona(s) que más amo se despida(n), desaparezca(n). ¿Porqué? Porque así lo he vivido. Mi primer crush cuando tenía 18 años un día fue y se quitó la vida. Viví una tormenta interior, no sabía ni qué hacer, en total desconcierto y soledad tuve que afrontarlo ya que era algo muy secreto. Poco sabía que esta situación se iba a repetir una y otra vez a lo largo de los años. No en la muerte física tal cual, pero sí en la muerte del amor y el dolor de que una persona con la que tuviste tanta cercanía, tanta intimidad, de un día para otro se convierte en un total extraño. Entiendo ahora que las personas entran a tu vida para enseñarte lecciones sobre ti mismo y sobre el mundo que te rodea; sobre la ternura y la fragilidad e igualmente sobre el carácter y la crueldad. Recuerdo un regalo que me hiciera mi madre un día en un cumpleaños previo: era un corazón rojo, muy rojo en relieve metálico y me escribió una nota en la que me decía cómo desearía que yo tuviera un corazón así, flamante y brillante… intacto. Pero sabiendo ella que eso era virtualmente imposible, me recomendó que lo mejor era verlo como si fuera una foto, sabiendo que ese mismo corazón está aquí, que es el mismo que hoy tengo pero así como un rostro, él ha cambiado con el tiempo.

Así que en este punto, supongo es cuando esta gran aspiración me llega más fuerte y directa: Cuando no tienes nada de qué avergonzarte, cuando sabes perfectamente quién eres y conoces tus verdaderas convicciones, entonces estarás situado en sabiduría.

¡Bienvenidos 49! Sin nada qué demostrar y todo por vivir. Con mi cuerpo como una franca invitación a tener lo mejor que la vida ofrece y el corazón latiendo y listo para cualquier tormenta, por más cruda que sea. Al final, supongo que a quien realmente amas y quien realmente te ama sólo estará en tu coincidencia de tiempo y espacio limitadamente, pero después de aquí, después de Tierra, tengo fe de que seguro habrá una nueva reunión. Mientras tanto, los mejores momentos al lado de mis almas gemelas serán vividos y serán recordados mientras mi mente y corazón tengan el gran privilegio de la lucidez.

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